Trucos para romper la procrastinación: Cómo escribir en luz ámbar

  • martes, agosto 15, 2017
  • By Antonio Távara
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Decidí que este tema sea el primero del blog porque justo me pasa todos los días ahora. De hecho, antes de poner estas letras llevaba cerca de dos semanas sin publicar un capítulo nuevo de mi novela en Wattpad y diez días sin escribir nada de nada. Para ser sincero, tenía todas las herramientas para ponerme en ello (incluso la fanaticada que intentaba lincharme por no actualizar), pero por hueva algún motivo no tenía la intención.

Así que dije “¿Por qué no?".

¿A qué me refiero con "escribir en luz ámbar"?


Desconozco si otros utilizaron el término antes (de ser así, disculpen el plagio) o si es correcto denominarlo de este modo.

Que rayos, es mi blog y en mi blog hago lo que quiera.

Después de mucho pensar (tirado en mi sillón, con el televisor a unos dos metros), me di cuenta que durante el proceso creativo existen tres etapas muy sencillas de identificar.

Luz verde: Cuando tu estado mental, anímico y tu inspiración son óptimos y sientas tu trasero frente al escritorio a teclear.

Luz roja: Cuando no tienes ganas de nada, ni siquiera de coger comer. Tus ánimos están por los suelos y tu autoestima menos elevada que un jugador de la ballena azul.

Luz ámbar: Tienes todo para escribir (la idea, las herramientas físicas, el esquema y cualquier otra cosa que creas necesitar); pero, por algún motivo, contar los granos de arena del desierto se te hace más interesante. Crees que aumentar las hojas de tu manuscrito es una tarea inútil y que nunca ganarás un nobel.

Así pues, escribir en luz ámbar trata sobre algunos consejos que A MÍ me funcionan y que pueden funcionar para otros más sobre como romper la barrera de la procrastinación y tener al fin esa obra de arte que soñaste toda tu vida.

¿Qué hacer cuando vaciar los océanos con tus manos es más atrayente que escribir?

Dejarse de estupideces

La primera barrera a romper es la que está dentro de ti. Vamos, que navegar por facebook toda la noche y conversar con tus amigos puede ser muy divertido, pero no hará que los planos de tu mundo fantástico se dibujen por arte de magia, o que ese final que tanto esperan tus seguidores se escriba solo.

No, debes tomar las riendas de ti mismo y decirte: Mi mismo, es hora de escribir.

Tener fuerza de voluntad puede ser más complicado que abrir una lata de atún con las manos, pero cuando nos aplicamos en ello puede ser una actividad casi rutinaria. La idea principal que siempre debe rondar nuestra mente es que la obra en la que dedicamos tanto tiempo vale la pena, que si no posamos nuestras gracias en la silla es probable que el mundo pierda al próximo Van Gogh de la literatura.

Mark Twain decía:

“Escribir es fácil, solo debes tachar las palabras erróneas”

Te aconsejo recordar la premisa cada vez que te emplees en esto. Sabemos muy bien que no es así (en especial porque Twain es un capo en la ironía). Sin embargo, tampoco es tan distante, sobre todo para ti que tienes tanto talento por descubrir. Y es que sí, entiendo que puedas estar un poco reticente por todo el trabajo que vendrá después de la tarea creativa, pero vamos, que eso bien lo puede hacer un editor (lo que tampoco es tan cierto).


Alejar las distracciones


Listo, estoy a punto de ponerme a escribir: tengo todo, incluso la motivación (o una fanática con un látigo en la mano por si no decido hacerlo), pero lo haré luego, cuando termine la maratón de todas las temporadas de Game of Thrones o acabe ese playlist de Spotify con los últimos lanzamientos de la Tigresa del Oriente.

Si de verdad quieres apurarte con tu historia debes alejar todo aquello que consideres (y lo que no) una distracción. Ve a un lugar apartado, donde no puedas ver nada más que la hoja en blanco (o la PC, o la máquina de escribir si eres hipster). No lleves nada, ni el celular, ni siquiera un cronómetro que te diga cuando acabar: tu cerebro se ocupará de todo cuando las ideas se acaben.

Sé lo que dirás: que eres un espíritu libre que tiene que estar frente a la vista del mar infinito y el sol naciente para recién colocar unas cuantas líneas. Suerte con centrarte en tu escrito porque (al menos) a mi no me funciona.

¿Para que necesitas la inspiración de la naturaleza o la música o el sonido de las notificaciones de facebook? Se supone que ya debes tener una escaleta lista, que tienes las escenas desarrolladas y ahora solo debes aplicar tu habilidad innata para ampliarlas. Si eres escritor de brújula: ¿No se supone que ya tienes toda la historia en tu mente? ¿Para que más? 

Lo sé, este sería un gran lugar para escribir. 

No señor(a), las vistas hermosas son para inspirarse, no para escribir; cuando escribes, necesitas rigor y disciplina.

Trabajar a intervalos


Tienes motivación y el espacio lo bastante alejado como para concentrarte. De hecho, ya lo haces, y la presión que sientes por dejarlo e ir a rascarte la panza en tu sillón te martillea el cerebro. Pero no, debes continuar hasta que te salga sangre de los dedos y la mente entre en estado de ebullición.

No, no y no. De hacer eso, elaborar tu relato será más una tortura que una satisfacción.

Portola dice no, ¡y en full HD!

Lo ideal es lo que dice en este título: trabajar a intervalos. Muchos autores recomiendan el método pomodoro (del que puedes encontrar más información en este genial artículo de FacileThings), sin embargo yo prefiero detenerme en los momentos donde la narración se encuentre en un mayor punto de tensión, así tendré más ganas de retomarlo luego de ver el espectacular atardecer de los campos de mi pueblo. Tú decides si tomar uno u otro camino.

Lo importante es saber definir cuando tomar dichos descansos.

  • Si en verdad escribir te está gustando y crees que podrías pasar el resto de la tarde sin aburrirte, perfecto. No pares, ya habrá otro momento de comer.
  • Si hacerlo te toma más pesar que entusiasmo y sientes que debes agarrar tu mano izquierda y guiar a la derecha para que garabatee algo, entonces toma un descanso. Sal de tu aislamiento, camina, toma un poco de aire, toma un vaso de agua o come algo, y regresa. Que no se te ocurra tomar el celular, prender la televisión, jugar con tu mascota o charlar con tu pareja porque todo habrá sido en vano. En serio.

La rutina es tu aliada


Sí, creerás que me volví loco y que no sé de lo que hablo, que la rutina mata la creatividad de un escritor y ese mismo espíritu libre del que te jactas no puede ser atado a la cotidianidad de un horario fijo.

Si de verdad piensas eso, creo que el loco/a eres tú (te lo digo con todo el respeto que merecen los locos).

Arma un cronograma, amigo/a bohemio. No con horarios, con metas. Ponte el reto de escribir el día de hoy una página (250 palabras en cuaderno y unas 330 en la hoja de texto) y luego de un mes tendrás un cuento, y luego de tres meses tendrás una novela corta.

Con el tiempo tu ritmo de escritura se nivelará y el horario se acomodará a la velocidad de tu mano sin que tú tengas que hacer nada el respecto. Pero cumple esa meta, incrementala con los días y las semanas hasta llegar al tope de 1500 o 2000 palabras (o tu tope personal sin que afecte el resto de tu vida), pero más allá de eso no intentes ir, porque ponerse topes muy altos que harán ver que es una obligación y no un disfrute.

Y creo que eso es todo lo que yo puedo decirte, que no es más que una pizca de todo lo que puedes encontrar en la red sobre millones de consejos que seguir. Al final, si los aplicas, te servirán no solo para los libros, sino también para cualquier proyecto en el que desees emplear tu tiempo.

***

Y tú, ¿cómo combates la procrastinación? ¿Estás en desacuerdo con alguno de estos apartados? ¿Cual crees que debería ser el siguiente tema?

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